
Comprar en Panamá es relativamente sencillo para un extranjero: la ley no impone restricciones especiales para adquirir propiedad titulada. Lo que sí exige atención es la revisión previa.
El título
Lo primero es verificar la condición jurídica. En Panamá conviven propiedades tituladas, inscritas en el Registro Público, y terrenos bajo derecho de posesión, que no tienen título inscrito. Ambas se compran y se venden, pero no son lo mismo ni valen lo mismo. Un derecho de posesión puede titularse, pero el proceso toma tiempo y no siempre prospera.
El uso de suelo
El uso de suelo determina qué se puede construir y para qué se puede destinar la propiedad. Una parcela puede ser perfecta para una clínica y estar clasificada como residencial. Revisar esto antes de ofertar evita compras que después no sirven para el objetivo.
Servidumbres y linderos
Un plano registrado no siempre coincide con lo que se ve en el terreno. Vale la pena confirmar linderos con un topógrafo y revisar si existen servidumbres de paso o de tendido eléctrico que limiten el uso.
Los costos del cierre
Además del precio, hay que presupuestar el impuesto de transferencia, los honorarios legales, la inscripción en el Registro Público y, si aplica, la comisión bancaria del financiamiento. Conviene pedir el estimado por escrito antes de firmar la promesa de compraventa.
Antes de la promesa
La promesa de compraventa es el documento que fija las condiciones. Todo lo que se negoció de palabra debe estar ahí: plazos, condiciones suspensivas, qué pasa si no sale el financiamiento y qué queda incluido en la venta.
Este artículo es orientativo y no sustituye la asesoría de un abogado. La revisión legal debe hacerla un profesional idóneo.


